when a fire starts to burn

“If prose is a house, poetry is a man on fire running quite fast through it".”
― Anne Carson

Mis ex suegros me regalaron una colonia
comprada en algún mercado
pseudo artesanal
De Capri,
Acqua di Ischia.
No me gusta
es muy fuerte
como perfume de bebé reloaded.
Lo uso para tapar el olor a porro
en la ropa
y en el pelo.
Gracias, ex suegros.

Ahora entiendo el estado en el que
los poetas de la alt lit yanqui
escriben o escribían,
porque ya fue lo alt:
ahora somos lo alternativo a lo alternativo,
que es igual o equivalente
a lo que había antes de lo alternativo.

Esta es la poesía que quiero escribir ahora
y puedo hacer lo que quiero.
Eso me enseñó el feminismo.
¿Qué no me enseño el feminismo?
¿Qué de todo lo que en la vida
sé no me lo enseño el feminismo?
Si todo me lo enseñó mi mamá
mi papá no me enseñó nada
útil
para mí
ahora.


Escribo como pienso:
pedacitos de relaciones entre
objetos, sujetos y siempre
una tercera cosa,
una idea o prejuicio
o lo que queremos que sea.
La expectativa es un dictador sin escrúpulos
ni capacidad de planificación.

Es peligroso
que alguien te diga que le gusta cómo pensas
y después lo denuncien
por acoso
y
abuso 
sexual 
desde
una posición
de
poder. 

Veo chicas y me gustan.
No desde un lugar sexual,
sino por algo más espiritual:
me gusta que existan
al mismo tiempo que yo,
me da seguridad creer en algo 
que se manifiesta de alguna forma
más o menos tangible.
Eso son los milagros,
¿no?
evidencia.

Estoy agradecida.

Al feminismo y a mis ex 
suegros en una lejana segunda instancia,
también a mis padres
por no ponerme un nombre
cargado de presión o heridas:
Milagros, Dolores, Remedios, Rosario.

Mi nombre dice que soy valiente
aunque a veces creo que dice
que voy lenta.
Perdón.

¿Cómo se convierte una chispa en fuego?