'un mago entra a una iglesia' parece el principio de un chiste pero en realidad es el final y no de un chiste

hay tantos poemas en mi cabeza
como cosas que no nos dijimos,
romanticé el momento exacto
en el que se fue todo a la mierda
y eroticé todas las peleas
que vinieron después
son secuelas innecesarias:
cámara lenta y planos detalle
en cada cruce;
me olvido que la erótica es
la más solitaria de las ficciones.

sentada en un banco en la plaza
se me acerca un mago con capa rosa
y sombrero de cotillón y un bastón
y me ofrece hacer un truco
le digo que no gracias
que el ilusionismo es otra cosa
que no tiene nada que ver con los trucos
y todo que ver con el amor
y que cuando es bueno
pero bueno en serio
el amor no tiene trucos.

mi plaza favorita es nuestra plaza favorita;
es la plaza que más odio,
quiero que vuele por el aire.

la destrucción total
también es una forma de magia:
había algo y ahora no hay nada.