me acuerdo

Me acuerdo del dulce de leche que hacía Nelly en el campo: era riquísimo, más bien líquido, oscuro y un poco translúcido.
Me acuerdo que estaba andando en triciclo en la vereda con mi abuelo Enrique cuando entraron a robar a mi casa. Fue algo así como una entradera antes de que ese término existiera.
Me acuerdo de las pisadas de barro negrísimo en la alfombra rosa de mi cuarto.
Me acuerdo de la agenda Pascualina de mi hermana con secretos guardados en las esquinas plegadas y pegadas de las hojas, y cuántas veces estuve a punto de violentarlas pero no me animé.
Me acuerdo que descubrí mi espíritu competitivo con el concurso de lectura a beneficio de la asociación de esclerosis múltiple argentina.
Me acuerdo de escribir apurada con las manos transpiradas para terminar los dictados a tiempo.
Me acuerdo del primer departamento en el que vivió mi papá después del divorcio. No podría especificar en qué barrio era, pero la primera noche que mi hermana y yo dormimos ahí comimos un queso riquísimo.
Me acuerdo de la fuerza torpe de Blue, el único Rottweiler bueno que conocí.
Me acuerdo que mi papá se lo regaló al jardinero, lo fuimos a visitar al vivero y la última vez que lo vi estaba triste y rodeado de moscas.
Me acuerdo de Uma, la coneja gris que tuve. Su caca era igual a los cereales Nesquik.
Me acuerdo de la polenta cremosa, con mucho queso derretido, sin grumos y con salsa de tomate casera con cubitos de mi abuela Susy.
Me acuerdo del olor de los sillones de la casa de mis abuelos, una mezcla de naftalina, quietud y tela calefaccionada.
Me acuerdo de juntar piñas con mi abuelo en Pinamar cuando bajaba el sol. Volvíamos los dos con los brazos llenos y él prendía el fuego para el asado mientras yo me bañaba y me pasaba el peine fino.
Me acuerdo del cilindro metálico del vendedor de barquillos y de la ruleta oxidada que decidía tu suerte o más bien cuánto valía tu plata.
Me acuerdo de elongar y ejercitar los dedos desarmando la manteca tibia en la harina para preparar scons con mi abuela Celia. Hacíamos bollitos con la masa, los aplastábamos un poco con un vaso que tenía la base mojada para que no se pegara. Antes de meterlos al horno ella los pintaba con huevo y a la mitad de la camada le ponía azúcar arriba.
Me acuerdo del día que me recliné en el banco de su patio y me golpeé la cabeza contra el otro banco de piedra que rodeaba la mesa circular. Me acuerdo del ruido del tomógrafo.
Me acuerdo del perfume que usó mi mamá durante todos mis años de primaria. Era un Bvlgari de envase verde agua, lo descontinuaron y ahora el más parecido que venden es de té verde. Mi mamá odia el té, incluso habiendo vivido en Inglaterra.
Me acuerdo de visitar París por primera vez con mi papá, viajamos solos, comimos gluten en mil formas porque todavía no sabíamos que somos celíacos. Ahora sospecho que hubo algo de culpa en ese mimo de millas porque me estaban por destronar como la menor.
Me acuerdo de la última vez que pisé mi colegio, para una ceremonia de premios en la que no sabía que me había ganado algo. Tuve que subir al escenario con un vestido transparente.
Me acuerdo de vomitar afuera de un lugar de pizza por metro mientras un chico me sostenía el pelo.
Me acuerdo de mentirle a la mamá de Pauli y de disimular el miedo porque yo tampoco sabía dónde estaba.
Me acuerdo de los escalones chillones de madera pintada, eran verdes los primeros dos pisos y en el tercero vivían unos senegaleses que los habían pintado de amarillo.
Me acuerdo de mi hermana esperándome en la vereda con un vestido blanco liso de algodón, sin mangas y largo hasta los pies. Tenía manchitas de sangre a la altura del ombligo. Es el mismo que tenía puesto yo el día que chocamos entrando a Tulum.
Me acuerdo de los olores a quemado de los distintos materiales, todos mezclados: mecánico, plástico, textil.
Me acuerdo del ardor en el brazo y la poca manifestación visual del dolor, solo no había pelos donde antes sí.
Me acuerdo de pensar que la sordera que viene después de una explosión en las películas es real.
Me acuerdo de ir a la farmacia y descubrir que en México no conocen el Platsul.