farmacocinética de un recuerdo

nos conocimos en algún
momento entre dos estirones
entre descubrir
los vicios y querer
dejarlos todos;
me gustaba hasta tu apellido

a los 25 nos drogábamos
todo el tiempo comprábamos
merca porque teníamos plata
y queríamos poder
tuvimos que llamar a emergencias tres veces
yo limpiaba tu vómito sin quejarme
porque creía en el karma
y en menor medida en el amor
después decidimos parar
por vergüenza más que por salud

nos anotamos juntos en un gimnasio
y empezamos a ser fit
lo sostuvimos por un tiempo
a cinco centímetros del piso
con mucho esfuerzo
pero ya no almorzábamos juntos los domingos

aunque haya resignificado nuestras tradiciones
todavía tengo algunos miembros fantasmas:
la canción 5 de era vulgaris
el árabe de charcas al 3800
la florería donde le comprábamos flores a tu abuela
y un ramo de jazmines para perfumar la vuelta
me freno justo ahí
y le pongo vallas a la nostalgia
confundo censura con dignidad
la abstinencia es total
y pega en todo el cuerpo

extraño algo y de golpe extraño todo
de esos días en los que me picaba el paladar
y lo rascabas con tu lengua
teníamos un terrario en el freezer
porque queríamos crear la vida del futuro
en un monoambiente blanco sin luz

me dijiste que el amor
nos hace ser nuestra mejor versión
yo siento mucho y lo siento mucho
pero sé que mi mejor versión no toma whisky
de la botella ni duerme en livings ajenos
con el pelo oxigenado y sucio,
con olor a cloro y frustración,
con un agujero en el vestido blanco
por una tuca que ninguno disfrutó