desvelos

Llegaste a las tres y media
de la mañana, entraste a oscuras
a mi cuarto, me encontraste
durmiendo vestida de civil
en la cama sin abrir
envuelta con la esquina de la colcha
de lino turquesa y me sacaste
las medias, una primero y la otra
después, te acostaste al lado mío
y solo pude pedirte que por favor
no prendieras la luz
todo lo demás ya
lo habías hecho
sin que yo dijera nada.

Tengo que dejar de llorar
para llegar al supermercado
antes de que cierre
hasta quién sabe cuándo,
quién sabe cuántas horas
tendrá esta noche.